{"id":1517,"date":"2019-06-01T16:19:43","date_gmt":"2019-06-01T16:19:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.economiaapiedecalle.com\/wordpress\/?p=1517"},"modified":"2019-06-01T16:19:43","modified_gmt":"2019-06-01T16:19:43","slug":"vota-una-democracia-participativa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.economiaapiedecalle.com\/wordpress\/?p=1517","title":{"rendered":"Vota una democracia participativa"},"content":{"rendered":"<p><strong>Vota una democracia participativa <\/strong><\/p>\n<p>Hay que salir a comunicar a toda la ciudadan\u00eda que estamos preparados para que la juventud no siga viviendo en la precariedad y ocupe su espacio en las priorizaciones sociales, al igual que las mujeres, los inmigrantes, y las diversas \u00a0culturas. Lucharemos por un mundo sin opresiones y haciendo de lo complejo algo m\u00e1s sencillo porque haremos del di\u00e1logo nuestra forma de convivir.<\/p>\n<p>En esta convocatoria electoral debemos dar un paso m\u00e1s. Un paso m\u00e1s en nuestro compromiso por mejorar la gobernabilidad de nuestras ciudades y trabajar eficazmente en la gesti\u00f3n de la sostenibilidad de nuestro planeta, para detectar si existen bloqueos en el funcionamiento del flujo eficiente en los servicios p\u00fablicos y c\u00f3mo nos distanciamos o avanzamos con los valores medios de los pa\u00edses m\u00e1s eficientes y con m\u00e1s calidad de sus instituciones.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.economiaapiedecalle.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/images.jpg\" rel=\"attachment wp-att-1484\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1484\" src=\"http:\/\/www.economiaapiedecalle.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/images.jpg\" alt=\"images\" width=\"244\" height=\"207\" \/><\/a><\/p>\n<p>Y en este proceso no podemos olvidar el papel protagonista de la Funci\u00f3n P\u00fablica, ese <em>Leviat\u00e1n<\/em> que devora a las administraciones p\u00fablicas y que debe organizarse a los ritmos que demanda esta sociedad que vive en los v\u00e9rtigos de lo virtual, porque de lo contrario, estaremos en una situaci\u00f3n peligrosa y con unos bloqueos del sistema que con tanto acierto nos describen Dahlstr\u00f6m y Lapuente, y que nos se\u00f1alan los caminos para superar la falta de flujos, est\u00edmulos y evaluaciones. Entre las muchas recomendaciones, nos indican estos autores, que tenemos pendientes de abordar un equilibrio entre pol\u00edticos y bur\u00f3cratas para que se produzca la deseada calidad institucional en el gobierno de lo p\u00fablico.<\/p>\n<p>Hay que luchar contra los que pretenden cambiarnos <em>el alma<\/em> para hundirnos en la apat\u00eda, y que el desinter\u00e9s llegue y contamine a nuestra juventud, porque ese consumo contaminante se ha apoderado con m\u00e1s facilidad de los m\u00e1s asequibles. Una v\u00edctima es el sistema educativo, porque as\u00ed lo ha impuesto el poder, como un objetivo general para destruir el <em>alma rebelde de la juventud, <\/em>y trasplantarnos su <em>alma durmiente. <\/em>Y es precisamente esa quiebra estructural la que nos lleva a la crisis actual del sistema. Un sistema decadente como nos dice Streeck, que nos conduce con sus tensiones y contradicciones a una quiebra estructural de la econom\u00eda viviendo momentos de turbulencias sist\u00e9micas producidas por la falta de calidad de sus instituciones. Y a la luz de esa inestabilidad es desde donde tenemos que abordar el an\u00e1lisis de la decadencia.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Una decadencia y un sistema que muchos autores esperaban ver caer en vida, as\u00ed por lo menos lo expusieron Marx y Engels, Sombart, Keynes, Schumpeter o Polanyi, porque todos, de una forma u otra, esperaban ver el final. Y hoy, la economista y humorista del Huffington Post, Marta Flich, nos ilustra en su reciente libro del t\u00e9rmino \u201cnecroeconom\u00eda\u201d por sus consecuencias destructivas.<\/p>\n<p>Si lo analizamos desde otras perspectivas, ni las teor\u00edas estructuralistas, ni la sobreproducci\u00f3n o el subconsumo, o la ca\u00edda de las tasas de ganancia, o la saturaci\u00f3n de los mercados y las necesidades que nos explicaba Keynes, o la creciente resistencia a la mercantilizaci\u00f3n cada vez mayor de la vida y la sociedad que nos dice Polanyi, ni tampoco el estancamiento tecnol\u00f3gico del que nos dice Kondraitieff,\u00a0 ni siquiera el bloqueo de mercados de Hilferding o la supresi\u00f3n burocr\u00e1tica de Weber. Nada ha sido capaz de llevarlo a la tumba. Porque el capitalismo es esencialmente crisis. Una sucesi\u00f3n de crisis permanentes que se salva la mayor\u00eda de las veces por v\u00edas imprevisibles y muchas veces involuntarias.<\/p>\n<p>Esa suerte no quiere decir que se perpet\u00fae, porque muchas veces que ha estado al borde del colapso no lo han salvado las nuevas teor\u00edas, sino los desastres que se han cruzado en el camino. Streeck nos aconseja que no abusemos de esa suerte macabra y estemos preparados porque no sabemos las posibilidades que tenemos para la pr\u00f3xima crisis del sistema. Nadie sabe si la caballer\u00eda llegar\u00e1 a tiempo, porque el galope de la historia no siempre llega cuando se desea. El capitalismo nos dice Collins, est\u00e1 sometido a una debilidad estructural, es como un edificio con aluminosis en su ADN, y esa debilidad ha afectado tanto a los que se re\u00fanen en Davos como a los que se reun\u00edan en Porto Alegre. Tendremos que mirar en otra direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde la democracia participativa queremos alertar de esa antiqu\u00edsima falacia, algo que hoy ha surgido como una erupci\u00f3n en la pol\u00edtica y estamos inmersos en esa trampa de confusi\u00f3n, como es, el determinismo social, conformarnos con la desigualdad, o las discriminaciones por el g\u00e9nero, la etnia o la religi\u00f3n. Vivimos unos escenarios pol\u00edticos que pretenden presentar visiones del pasado, como un elemento de seguridad, con el efecto de recuperar los recuerdos del \u201cvintage\u201d de una pol\u00edtica de a\u00f1oranzas como si del mundo feliz de Huxley se tratara.<\/p>\n<p>Sin embargo, quiero afirmar que de ese \u201cmundo feliz\u201d hemos salido los disidentes para avanzar en la creaci\u00f3n de las ciudades sin miedos, con sociedades m\u00e1s justas en donde las oportunidades impulsen a emprender y empoderar las capacidades personales y colectivas que nos lleve a la innovaci\u00f3n en lo p\u00fablico y en lo privado. Y es entonces cuando se podr\u00e1n alcanzar metas de posibles igualdades, porque ese es uno de los retos del siglo XXI para no caer en la triple crisis: social, de igualdad y de medio ambiente, como ha puesto de manifiesto Naomi Klein, con la aparici\u00f3n de una evidente distop\u00eda que hace desaparecer los factores de seguridad y de cohesi\u00f3n social<\/p>\n<p>La Rep\u00fablica, dec\u00eda Ortega y Gasset, necesita de todas las colaboraciones, las mayores y las \u00ednfimas, porque necesita -quer\u00e1is o no- hacer las cosas bien, y para eso todos somos pocos. La revoluci\u00f3n del <em>poco a poco<\/em> conseguir\u00e1 que esta sociedad en su conjunto sea m\u00e1s inteligente que el individualismo destructivo que pretende con evidente irresponsabilidad negar que la vida es un caminar por la esperanza. Vota dando un paso m\u00e1s por la democracia participativa.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Molina<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vota una democracia participativa Hay que salir a comunicar a toda la ciudadan\u00eda que estamos preparados para que la juventud no siga viviendo en la precariedad y ocupe su espacio en las priorizaciones sociales, al igual que las mujeres, los inmigrantes, y las diversas \u00a0culturas. 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