{"id":1783,"date":"2020-11-02T22:31:56","date_gmt":"2020-11-02T22:31:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.economiaapiedecalle.com\/wordpress\/?p=1783"},"modified":"2020-11-02T22:31:58","modified_gmt":"2020-11-02T22:31:58","slug":"impedir-el-jovenicidio","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.economiaapiedecalle.com\/wordpress\/?p=1783","title":{"rendered":"Impedir el jovenicidio"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Impedir el <em>jovenicidio<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jos\u00e9 Molina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La sociedad post pand\u00e9mica -advierte el Banco Mundial- ser\u00e1 una sociedad precaria donde el capitalismo se va a vivir al desnudo: precariedad, falsos aut\u00f3nomos deambulando e incertidumbres por la falta de futuro.&nbsp; Y para mayor contradicci\u00f3n, induciendo a un consumo de dopaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Las y los j\u00f3venes se sienten atrapados en una doble trampa: por un lado, los necesitan como insumos, y por otro son considerados como vidas sobrantes. Ante esta ca\u00f3tica situaci\u00f3n viven a trompicones, se resisten a seguir sometidos y confinados. Son unos resistentes de una nueva forma de rechazo a los poderes que no cuentan con sus aspiraciones y no les dan oportunidades de participar. No dise\u00f1an su futuro, y da la sensaci\u00f3n de que los quieren borrar de la historia, porque la historia quieren repetirla sistem\u00e1ticamente para que no cambie nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos a las puertas de un <em>jovenicidio<\/em>, una situaci\u00f3n l\u00edmite producto de las precariedades. La determina la exclusi\u00f3n que sufren y las formas abruptas con que se irrumpe en sus vidas, sin ayudarles en sus fracasos tanto escolares, educativos, familiares, sociales, \u00e9tnicos, etc\u00e9tera. Es una mala tendencia que no hemos afrontado con la dedicaci\u00f3n y medios que precisa. El Estado benefactor se ha diluido y no ha sido capaz de llevar los derechos a todos los lugares en donde se han debilitado o tienden a desaparecer. Lo que llamamos una vida digna ya no est\u00e1 al alcance de todos. Las barreras sociales se han agrandado y despu\u00e9s de la pandemia veremos barrios atrincherados para defenderse.<\/p>\n\n\n\n<p>Este escenario de profundas desigualdades es un campo de cultivo para la violencia, la corrupci\u00f3n y el narco. Es el mejor caldo de cultivo para el pandillerismo de la violencia y para reforzar las posiciones de la ultraderecha y la necropol\u00edtica. <em>El jovenicidio<\/em> -socialmente hablando- es un aniquilamiento del esp\u00edritu joven y rebelde de una juventud que grita por tener un espacio en la sociedad y que quiere los Objetivos de Desarrollo Sostenible como parte esencial de su proyecto de futuro. Pero ese desarrollo implica cambio y participaci\u00f3n, algo que los poderes actuales no est\u00e1n dispuestos a ceder.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"200\" src=\"http:\/\/www.economiaapiedecalle.com\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/jovenicidio-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1784\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La juventud es etapa de construcci\u00f3n permanente y evolutiva del propio ser y de su compromiso con la sociedad; por eso necesita el cambio social como si fuese su propia energ\u00eda de crecimiento. Cambiar en lo pol\u00edtico, social, econ\u00f3mico o cultural frente a una <em>adultocracia<\/em> dominante que le impide situarse en el lugar de la vida en el que tiene derecho a estar y decidir. La frustraci\u00f3n que produce ese <em>juvenicidio<\/em> que estamos describiendo nada tiene que ver con el suicidio de j\u00f3venes ni otros problemas de salud. Es el resultado de una indefensi\u00f3n ciudadana y de opciones promovidas por la precariedad en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n negativa de la juventud que ni estudia ni trabaja nos sit\u00faa en el escenario de lo que Bauman calific\u00f3 como <em>vidas desperdiciadas<\/em>.Son una de las consecuencias del Estado moderno, que construye una especie de inseguridad alternativa al propio mercado para permitir condiciones de vulnerabilidad por un lado y de incertidumbre por otro, en una sociedad que duda permanente de su futuro. Y todo para potenciar la figura de un enemigo a vencer: el temor social, la inseguridad generada por una econom\u00eda en crisis con un Estado sin respuestas, porque las respuestas las da <em>el sistema<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy tenemos un reto: cambiar las narrativas dominantes que nos est\u00e1n trasladando a un pasado que por intereses inconfesables algunos no quieren superar. Debemos asumir el compromiso de evitar los efectos negativos que recaen en la juventud, y es una obligaci\u00f3n generar pol\u00edticas p\u00fablicas adecuadas para su desarrollo. Hagamos posible que las y los j\u00f3venes tengan presencia en la sociedad con poder de decisi\u00f3n, y que su compromiso en la sociedad civil impida que la vulnerabilidad existente siga creciendo hasta llevarnos al desastre.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jos\u00e9 Molina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La sociedad post pand\u00e9mica -advierte el Banco Mundial- ser\u00e1 una sociedad precaria donde el capitalismo se va a vivir al desnudo: precariedad, falsos aut\u00f3nomos deambulando e incertidumbres por la falta de futuro.&nbsp; Y para mayor contradicci\u00f3n, induciendo a un consumo de dopaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Las y los j\u00f3venes se sienten atrapados en una doble trampa: por un lado, los necesitan como insumos, y por otro son considerados como vidas sobrantes. Ante esta ca\u00f3tica situaci\u00f3n viven a trompicones, se resisten a seguir sometidos y confinados. Son unos resistentes de una nueva forma de rechazo a los poderes que no cuentan con sus aspiraciones y no les dan oportunidades de participar. No dise\u00f1an su futuro, y da la sensaci\u00f3n de que los quieren borrar de la historia, porque la historia quieren repetirla sistem\u00e1ticamente para que no cambie nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos a las puertas de un <em>jovenicidio<\/em>, una situaci\u00f3n l\u00edmite producto de las precariedades. La determina la exclusi\u00f3n que sufren y las formas abruptas con que se irrumpe en sus vidas, sin ayudarles en sus fracasos tanto escolares, educativos, familiares, sociales, \u00e9tnicos, etc\u00e9tera. Es una mala tendencia que no hemos afrontado con la dedicaci\u00f3n y medios que precisa. El Estado benefactor se ha diluido y no ha sido capaz de llevar los derechos a todos los lugares en donde se han debilitado o tienden a desaparecer. Lo que llamamos una vida digna ya no est\u00e1 al alcance de todos. Las barreras sociales se han agrandado y despu\u00e9s de la pandemia veremos barrios atrincherados para defenderse.<\/p>\n\n\n\n<p>Este escenario de profundas desigualdades es un campo de cultivo para la violencia, la corrupci\u00f3n y el narco. Es el mejor caldo de cultivo para el pandillerismo de la violencia y para reforzar las posiciones de la ultraderecha y la necropol\u00edtica. <em>El jovenicidio<\/em> -socialmente hablando- es un aniquilamiento del esp\u00edritu joven y rebelde de una juventud que grita por tener un espacio en la sociedad y que quiere los Objetivos de Desarrollo Sostenible como parte esencial de su proyecto de futuro. Pero ese desarrollo implica cambio y participaci\u00f3n, algo que los poderes actuales no est\u00e1n dispuestos a ceder.<\/p>\n\n\n\n<p>La juventud es etapa de construcci\u00f3n permanente y evolutiva del propio ser y de su compromiso con la sociedad; por eso necesita el cambio social como si fuese su propia energ\u00eda de crecimiento. Cambiar en lo pol\u00edtico, social, econ\u00f3mico o cultural frente a una <em>adultocracia<\/em> dominante que le impide situarse en el lugar de la vida en el que tiene derecho a estar y decidir. La frustraci\u00f3n que produce ese <em>juvenicidio<\/em> que estamos describiendo nada tiene que ver con el suicidio de j\u00f3venes ni otros problemas de salud. Es el resultado de una indefensi\u00f3n ciudadana y de opciones promovidas por la precariedad en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p>La visi\u00f3n negativa de la juventud que ni estudia ni trabaja nos sit\u00faa en el escenario de lo que Bauman calific\u00f3 como <em>vidas desperdiciadas<\/em>.Son una de las consecuencias del Estado moderno, que construye una especie de inseguridad alternativa al propio mercado para permitir condiciones de vulnerabilidad por un lado y de incertidumbre por otro, en una sociedad que duda permanente de su futuro. Y todo para potenciar la figura de un enemigo a vencer: el temor social, la inseguridad generada por una econom\u00eda en crisis con un Estado sin respuestas, porque las respuestas las da <em>el sistema<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy tenemos un reto: cambiar las narrativas dominantes que nos est\u00e1n trasladando a un pasado que por intereses inconfesables algunos no quieren superar. Debemos asumir el compromiso de evitar los efectos negativos que recaen en la juventud, y es una obligaci\u00f3n generar pol\u00edticas p\u00fablicas adecuadas para su desarrollo. Hagamos posible que las y los j\u00f3venes tengan presencia en la sociedad con poder de decisi\u00f3n, y que su compromiso en la sociedad civil impida que la vulnerabilidad existente siga creciendo hasta llevarnos al desastre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Impedir el jovenicidio Jos\u00e9 Molina La sociedad post pand\u00e9mica -advierte el Banco Mundial- ser\u00e1 una sociedad precaria donde el capitalismo se va a vivir al desnudo: precariedad, falsos aut\u00f3nomos deambulando e incertidumbres por la falta de futuro.&nbsp; Y para mayor contradicci\u00f3n, induciendo a un consumo de dopaje. 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