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EL RETO DEL CAMBIO CLIMÁTICO PARA LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS

EL RETO DEL CAMBIO CLIMÁTICO PARA LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS

José Molina Molina Doctor en Economía y Sociólogo

RESUMEN

El impacto del cambio climático es uno de los problemas que la ciudadanía tiene que asumir como uno de los grandes objetivos irrenunciables de todos los pueblos. El deterioro del capital natural a lo largo del siglo XXI lo ha puesto de relieve. Es un debate del presente para el porvenir de la humanidad. Estamos ante uno de los principales retos de la sociedad actual para la sociedad futura, con la responsabilidad generacional que supone. Y ese es el reto de este trabajo. Y para ello tenemos que pedir a las Administraciones Públicas respuestas, pero nos olvidamos con frecuencia que también debemos ejercitar con más contundencia, exigir responsabilidades. Las AAPP son responsables de los efectos de las decisiones que toman, y también de las que no toman, porque la omisión de respuesta puede ser tan dañina para el futuro como la decisión equivocada.

El cambio climático es un problema prioritario de la humanidad, pero en esa discusión de situarlo en un orden ocurren cosas sorprendentes, donde no es la economía la que prima, sino la ideología y la presión de los grupos de interés. Hay que tomar la iniciativa como una nueva esperanza, que no es ni ingenua ni confiada, porque tenemos la amarga experiencia de haber crecido en una sociedad inmersa en la crisis, y esto os da la fortaleza de no volver a fiarnos de las promesas, porque ahora aspiramos a lo mejor y debemos consolidar vuestro futuro, sin confundirnos donde surgen los apoyos y donde las amenazas.

1. INTRODUCCIÓN

El impacto del cambio climático es uno de los problemas que la ciudadanía tiene que asumir como uno de los grandes objetivos irrenunciables de todos los pueblos. El deterioro del capital natural a lo largo del siglo XXI lo ha puesto de relieve, y Piketty nos lo recuerda como una de las reglas de oro en el debate de los déficits públicos, junto con el presupuestal para fijarlo en unos límites. De igual manera que los equilibrios financieros hay que vigilarlos, los equilibrios medioambientales son esenciales. Y al igual que para establecer un criterio financiero, debemos tomar en cuenta los activos públicos y el conjunto del capital nacional, hay que potenciar el debate de la recuperación ecológica, pues si acertamos en el planteamiento es probable que veamos con más facilidad la forma de salir de la crisis sistémica de la economía global. Es un debate del presente para el porvenir de la humanidad. Estamos ante uno de los principales retos de la sociedad actual para la sociedad futura, con la responsabilidad generacional que supone. Y ese es el reto de este trabajo.

Y para ello tenemos que pedir a las Administraciones Públicas (en adelante, AAPP) respuestas, pero nos olvidamos con frecuencia que también debemos ejercitar con más contundencia, exigir responsabilidades. Las AAPP son responsables de los efectos de las decisiones que toman, y también de las que no toman, porque la omisión de respuesta puede ser tan dañina para el futuro como la decisión equivocada. Estamos cansados de oír que por la crisis no se pueden realizar las políticas que precisamos, cuando el calentamiento global no tiene espera, al igual que otros efectos que van unidos, como el envejecimiento de la población, el agotamiento del fondo de pensiones, los fenómenos migratorios, y tantas otras cuestiones que arrastramos sin solucionar. Las crisis, y si son sistémicas son más graves, tienen que ser temporales, no se puede vivir permanentemente en crisis, porque el
organismo vivo no lo aguanta, hay que cambiar de recetario, de equipo, y de estructuras. Por eso es la hora de exigir previsión y medidas correctoras. Hay que anticiparse de una vez a los problemas, porque cada día nos desviamos más del Bien Común a largo plazo.

2. DESEQUILIBRIOS

No podemos obviar que vivimos en un mundo interconectado en lo financiero, en el comercio, en la producción, en la cultura, en los miedos, en el pensamiento político, pero esa globalización, ese efecto de interconexión, según Giddens, es también un mundo desbocado, irresponsable y que ha funcionado muy mal en los sistemas de prevención de riesgos. Y no es tanto la demostración de la incompetencia de las “autoridades públicas”, sino la mala percepción, la deficiencia cognoscitiva. Y es que el mundo, no está gobernado por la prudencia, sino por los mercados, y está ausente la sabiduría de las masas, como nos dice Surowiecki. Porque en las AAPP hay un desequilibrio entre el interés futuro y el interés presente, y solamente se actúa con prontitud ante la catástrofe. Es, según Beck la “irresponsabilidad organizada”. Se falla en la gestión, en las decisiones que tienen que tomarse de cara al futuro en materia de cambio climático, de las energías y de las nuevas tecnologías. No se afirman los valores de las aspiraciones públicas de las movilizaciones sociales, y no se enfrentan a los desafíos del futuro, sino se limitan a competir en la gestión de la crisis, sin que veamos soluciones.

Un ejemplo bien claro lo tenemos con los paradigmas que nos imponen con una cultura manipulada desde el sector eléctrico que nos impide pensar. Según Jorge Fabra (EFC), la electricidad es una energía secundaria que se produce con la transformación -mediante diferentes tecnologías- de no importa que energía primaria. De esta manera, a través de la electricidad podemos utilizar petróleo, viento, sol, agua, gas, carbón o radioactividad… para que la luz de nuestra mesilla de noche se encienda o se encienda nuestro teléfono móvil. Son sólo dos ejemplos entre cientos de miles ¿Se imaginan ustedes que la electricidad no existiera? ¿Con qué funcionaría nuestro móvil? ¿Con qué la luz de nuestra mesilla? La electricidad es un bien esencial del que no podemos prescindir.

Este carácter esencial de la electricidad como bien y como servicio debería tener -y en ocasiones tiene- una traducción jurídica en términos del Derecho de la Unión Europea y del Derecho español: bien de interés general, bien público o colectivo… Los economistas nos expresaríamos de manera más críptica, diríamos que la demanda de electricidad es muy inelástica a la renta. Esta es la razón de que su curva de demanda sea casi perpendicular a la curva de oferta. Acertar en la gestión de su suministro –es decir, en su regulación- es, por la misma razón, esencial para el progreso, para el bienestar económico y social y para la calidad medioambiental del Planeta.

Para ver el articulo completo ir al siguiente enlace:

http://www.encuentros-multidisciplinares.org/revista-54/indice_54_2016.htm