Economia A Pie De Calle

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Por qué la transparencia

Agradecer a Aranzadi y a la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación la organización de este acto, y a los compañeros de esta mesa de debate, Esther Arizmendi, Jesús Lizcano, Odón Elorza[1] y Jorge Fabra y a todos aquellos que han dado su apoyo para que este trabajo se divulgara, asegurándoles que este proyecto nació colectivamente y seguirá  desarrollándose gracias a ese impulso que estoy recibiendo. Trabajamos todos por una nueva sociedad,  por el cambio a una cultura en donde la transparencia y el buen gobierno sea una enseña de todos sin color ni partidismos.

Y digo sin partidismos, porque siempre he tenido la concepción de  mostrar  “las cuentas claras” tal y como son, ese concepto popular, de que dos y dos son cuatro, por el que he luchado desde mi profesión para que los datos económicos  nunca sean  cocinados. Creo firmemente en los sistemas de control independientes para constatar  la vida real de la economía y construir el  SER de las organizaciones, y el Deber SER de los que las gestionan. Una idea de compromiso para que el sistema se perfeccione y  elimine aquellos  poderes no democráticos que  nos oprimen.

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Cuando inicié este trabajo me pregunté por dónde empezar, y  pensé que un primer paso sería contar con un parlamentarismo más participativo que impulsara el control ciudadano de sus instituciones, con más eficacia en  los controles financieros y más eficiencia en el gasto público. Un cambio en la responsabilidad social corporativa, mayor impulso de la participación ciudadana, y eliminar los agujeros negros del sistema. Transformar la auditoría en un componente esencial en el funcionamiento del sistema, y desarrollar una activa transparencia desde la vida local, sin olvidar,  un nuevo contrato social en una Europa solidaria, federada e integrada. Con un mensaje final: sin transparencia no hay democracia. Estas son  las cuestiones que abordo en los doce capítulos de un libro sencillo, con unas conclusiones para servir de plataforma de debate, deseando que llegue a todos los espacios y lugares.

Es un libro desde una visión de  la economía, la política y sociología participativa, para comprender que desde los principios del sistema económico,  la oferta y la demanda, se conciben como transparentes, y cuando se rompe ese equilibrio, surgen los oligopolios. Y si pasamos a la teoría contable y hablamos de los “balances”   pedimos claridad para conocer lo que cada uno tiene, sin maquillajes. Es el  deseo de  una economía transparente, para que sea garantía de un sistema equilibrado  en una  sociedad en donde la confianza es un principio.

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UNA NUEVA POLÍTICA ECONÓMICA PARA UN ESCENARIO NUEVO

UNA NUEVA POLÍTICA ECONÓMICA PARA UN ESCENARIO NUEVO

Por una política económica que identifique los espacios comunes de la izquierda

Las elecciones generales del pasado 20 de diciembre han arrojado unos resultados inéditos en nuestra última etapa democrática. Ningún partido posee por sí solo una mayoría suficiente para formar gobierno, lo cual no significa que no existan mayorías. Se trata de un escenario habitual en los países de nuestro entorno y no tiene por qué implicar formaciones de gobierno menos satisfactorias que otras a las que estamos más acostumbrados. Todo lo contrario.

Como ejemplo basta la última legislatura, en la que el Partido Popular, con mayoría absoluta parlamentaria y por tanto en circunstancia de gran estabilidad política interna, ha realizado una negativa gestión de gobierno que ha producido una verdadera involución económica y social en España. Su apuesta por la austeridad y la devaluación salarial no sólo no ha conseguido corregir los desequilibrios económicos y sociales, sino que los ha ahondado.

España es hoy un país con una deuda pública que ronda el 100% del PIB, el déficit público combinado de la Administración General del Estado y de la Seguridad Social es superior al de 2011, los salarios se han reducido de manera especialmente aguda entre el 30% de la población con menores ingresos, el nivel de empleo es inferior al del inicio de la legislatura y el paro se ha vuelto más crónico, se ha reducido el grado de protección de los desempleados, se ha extendido la precariedad laboral y, como resultado, se han incrementado drásticamente la desigualdad y la pobreza. En definitiva, la recuperación de la actividad y el empleo registrados no han permitido que se supere la degradación social provocada por la política económica. La mejora del cuadro macroeconómico de España, compatible con la persistencia del deterioro social, es la mejor prueba de la naturaleza regresiva de la política económica seguidapara superar la crisis.

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Es a esta situación a la que han respondido los ciudadanos en las elecciones. Frente a una mayoría absoluta en la pasada legislatura que ha generado una tremenda zozobra para los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país, los comicios han dado como resultado una nueva mayoría plural y progresista, cuya prioridad no puede ser otra que la corrección de los errores que han caracterizado la legislatura acabada.

Estamos firmemente convencidos de que, más allá de la complejidad de la estructura parlamentaria surgida de los comicios, sus resultados abren la puerta a un nuevo ciclo político que debe servir para realizar un giro sustantivo en nuestra política económica y social, orientado a un crecimiento sostenible y equilibrado, a la creación de empleo de calidad y con derechos y a la recuperación de la protección y la cohesión social. Si los equilibrios parlamentarios lo permiten, la responsabilidad de todos no debiera ser eludida.

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Al filo de la reindustrialización

La imperiosa reindustrialización que necesita España tropieza con un doble obstáculo: la escasa inversión en investigación y la nula coordinación entre las distintas comunidades autónomas, cada una de las cuales hace ‘la guerra por su cuenta’ en materia de I+D+i. Por otra parte, la gestión de las instituciones centrales introduce duplicidades y más desconexión. A la postre, el problema es que los gestores de programas de I+D+i de otras comunidades  no colaboran con el resto y que los recursos de la Administración Central no se vuelcan en incentivar esa colaboración para favorecer economías de escala dentro de la especialización regional.

Entre las autonomías españolas, el modelo de Euskadi es más equilibrado. A partir de iniciativas como Tecnalia, que están al nivel de los modelos alemán o los países nórdicos, o impulsando alianzas entre centros tecnológicos de investigación, a través IK4, el País Vasco ha desarrollado un modelo completo que prolonga y enlaza con una red de universidades (UPV, Deusto, Mondragón, Tecnun) que actúan como centros de producción de conocimiento. Sin embargo, como señala Guillermo Dorronsoro, decano de Deusto Business School, “el nivel de recursos dedicados por Euskadi a la investigación de carácter más básico es comparativamente escaso”. Y así es, efectivamente, si tenemos en cuenta que en España invertimos un 1,24% del PIB, cuando en Alemania es 2,94%, EEUU 2,81%, Israel 3,93% o Corea del Sur (4,04%).

Pero hay otra comparación más expresiva aún de nuestras carencias: el hecho de que ni el País Vasco (2,09% de su PIB) ni Cataluña (1,51%) dedica a políticas de innovación el nivel medio de la vecina Francia (2,23%). O sea que ni siquiera nuestros territorios aventajados, nuestros referentes industriales, están al nivel promedio de las regiones francesas ¿Cuál es la razón de ese fracaso? ¿Es algo singular de esas comunidades gobernadas en buena parte de los últimos 30 años por formaciones nacionalistas? ¿Es parte y consecuencia de la carencia de un diseño de reindustrialización?

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Esa ineficiencia está conectada con nuestro modelo territorial, que en las políticas de innovación se comporta como un híbrido confuso que bascula entre un sistema centralizado (con aportaciones de casi 4.000 millones de euros de la administración central) y otro descentralizado, con 17 sistemas autonómicos que operan desde sus propias instituciones y planes específicos que aportan otros 2.150 millones de euros a I+D+i. ¿Es eficiente, por ejemplo, que la Administración Central destine 640 millones de euros a deducciones en el Impuesto de Sociedades por actividades genéricas asociadas a I+D+i, cuando los inspectores de Hacienda avisan de que son meros trucos contables para acceder a las desgravaciones?

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Declaraciones de José Molina, presidente del Consejo de la Transparencia a propósito de su libro ‘Por qué la Transparencia’

Declaraciones de José Molina, presidente del Consejo de la Transparencia a propósito de su libro ‘Por qué la Transparencia’

“Los muros de la opacidad solo se derriban con la fuerza de las ideas”

 

P- ¿Por qué la Transparencia?

R-La indignación de la sociedad ante la mala imagen de sus administradores públicos, la opacidad de sus administraciones y el impedimento para saber, han puesto al sistema en peligro. Hemos solapado dos crisis, la financiera y la de la desigualdad y la corrupción. Son pocas las instituciones del Estado que se han librado de esta lacra. Por eso la transparencia es una exigencia para un cambio social. Precisamos de unas administraciones públicas que no estén bajo sospecha, y a políticos que quieran rendirnos las cuentas bien claras.

P- ¿Por dónde empezar para que el ciudadano sienta la transparencia?

R- Hay que desarrollar un parlamentarismo más participativo, tanto en el de ámbito nacional, como en el regional y local, para lograr que los ciudadanos controlen sus instituciones e ir tejiendo un nuevo contrato social que tenga al ciudadano como centro de sus decisiones.

P- Como presidente del Consejo de la Transparencia ¿qué puede aportar para estos retos?

R- Hasta ahora, muy poco pero no estoy quieto. Llevo como presidente del Consejo noventa días, fui nombrado el 30 de julio de este año, y a día de hoy no tengo medios ni materiales ni humanos. Estamos trabajando ya con más de 40 denuncias de gran calado, nos hemos tenido que enfrentar al conflicto de la publicación de los datos de retribución de parte de los trabajadores del sector público regional. Estamos preparando los informes para las leyes que se están promoviendo en la Asamblea Regional: propuesta de ley de modificación de la Ley de Transparencia, del grupo Socialista y la propuesta de Ley de Cuentas abiertas del grupo Podemos con las que pretenden una perfeccionar la ley existente. Pero aún no tenemos medios y estamos trabajando con el apoyo de los consejeros nombrados, con una generosidad por su parte digna de resaltar. Así no se puede. Es una irresponsabilidad, que una Administración haya puesto en funcionamiento un Organismo como este, sin medios.

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P- Pero usted se mueve e impulsa ¿tendrá algún sentido su activismo?

R- Ya venía con las pilas cargadas, trabajamos desde hace tiempo en esta dirección, en el Pacto por la Transparencia nos trazamos una ruta para encauzar las demandas sociales en más transparencia y control ciudadano. Estamos en el Consejo preparando nuestro Plan Estratégico para los cinco años de mi mandato, y lo quiero abrir para que toda la sociedad pueda participar con sus aportaciones y colaboraciones, lo llevaré a todos los colectivos y Ayuntamientos para que entre todos desarrollemos las líneas principales. Será un plan participativo que cada año lo iremos adaptando a las nuevas exigencias ciudadanas, si las hubiere.

P- ¿Ese debate tiene algo que ver con la presentación de su libro “Por qué la transparencia” y la mesa de debate que se celebra en el Paraninfo de la Merced el próximo martes a las 19:00?

R- Cuando acepté la Presidencia del Consejo, estaba corrigiendo el original para enviarlo a la Editorial Aranzadi, que ha acelerado la edición porque el libro lo había diseñado como una plataforma para debatir y aportar, ahora es una herramienta más que utilizaré para difundir ideas. Estoy impulsando debates en todos los medios, en todas las instituciones y en todos los colectivos. Esto es una revolución cultural, si queremos derribar los muros de la opacidad tendremos que actuar con la fuerza de las ideas, y las ideas deben estar ordenadas, tener un sentido y ser aceptadas por la ciudadanía. Esa es una misión en estos momentos. El debate que impulsa la Universidad es muy importante, yo invito a todos los ciudadanos que estén sensibles que participen en el mismo, espero que el próximo día 3 en el Paraninfo de la Universidad, podamos dar un paso importante para reforzar ideas, posiciones y avanzar, siempre avanzar, porque la transparencia es una batalla para mejorar las instituciones y ese camino de la perfección no tiene límites.

Murcia 2 de noviembre de 2015

 

Juventud, participación y sociedad transparente

El desarrollo de nuestras sociedades se produce con interacciones sociales complejas en sus entornos, y una de las características de la sociedad global que vivimos es por un lado su universalización y por otro su individualización. Individuos y masa social, son los dos polos de una sociedad que no encuentra su fórmula de integración. La pregunta que debemos hacernos es ¿Por qué?

¿Será por las desventajas de los entornos sociales que hemos creado en la convivencia de nuestras ciudades en donde la  delicada interacción con los entes sociales  no tienen una solución adecuada?;

Tendríamos que examinar no sólo la biografía individual de nuestra juventud local, sino también su historia y el presente de su sociedad. Compararlo con los períodos en los que se produce con mayor intensidad la interacción entre las tendencias individuales, las adquisiciones psicosociales, las metas socialmente disponibles, las fortalezas y desventajas del entorno, los fracasos de la búsqueda de su futuro, el desencanto ante sus salidas para un primer empleo.  Es la indignación de no conseguir su encaje a pesar de que ha hecho un esfuerzo por acumular un capital humano, y no encontrar una salida. La falta de políticas de movilidad intercomunitaria, y la ausencia de proyectos de desarrollo local en donde todos los factores se impliquen en poner los medios en coordinar un desarrollo compartido.

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La globalización ha influido en que los adolescentes se encuentren expuestos a influencias multiculturales que los han envuelto en sus vidas sin comprenderlo adecuadamente. Ello ha roto la homogeneidad de las culturas y, por consiguiente, ha creado una inmovilidad de los roles, principalmente al no permitir procesos de transición racionales hacia lo que entendemos por emancipación y autonomía de la vida adulta. Se han redefinido los patrones de consumo y agudizado las diferencias en el acceso de oportunidades y en las condiciones de vida entre los grupos que disfrutan de ventajas socioeconómicas y aquellos que no tienen los bienes mínimos de subsistencia. Las diversas juventudes, son donde más claramente se empieza a diferenciarse las desigualdades y se desarrollan los diferentes grados de vulnerabilidad y exclusión.

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Día Internacional de la Transparencia

El Día Internacional de la Transparencia -28 de septiembre-  debe constituir un compromiso colectivo por conquistar el derecho a saber, una aspiración constitucional que encuentra muchas dificultades para convertirse en  realidad en la vida pública y social.  Es un reto que como presidente del Consejo de la Transparencia he asumido, pero tendremos una sociedad más transparente, si ese reto lo compartimos con toda la sociedad y además, la ciudadanía de esta Región se convierte en sujeto activo para exigir que sus instituciones sean transparentes y sus representantes ejerzan sus funciones con democracia de decisiones y democracia de conductas.

He caminado conjuntamente con ciudadanos e instituciones, tanto públicas como privadas, para que la transparencia, la participación y la rendición de cuentas sean una práctica en nuestra vida democrática. Buscando esa savia que surge de las entrañas del pueblo expresando su deseo de un cambio profundo en sus instituciones públicas. Nos encontramos con  muchos  obstáculos para conseguirlo y algunos se manifiestan en las propias leyes que nos regulan, tanto en el ámbito regional como en el estatal. Deseo que nuestra ordenación jurídica sea un fiel reflejo de las normas internacionales, para lo cual debemos impulsar aquellas reformas que salven las diferencias. Es evidente que cuesta romper la tiranía de la burocracia, pero la ciudadanía tiene que librarse de esa losa ineficaz y convertir la Función Pública en una  aliada para su desarrollo social.

Es cierto que la transparencia y el derecho a la información están entrelazados y que en principio podría pensarse que son las dos caras de una misma moneda, sin embargo no se trata de dos conceptos confluyentes sino paralelos. El derecho de acceso a la información pública garantiza la transparencia y posibilita profundizar en la democracia, pero no existe una relación inversa porque la mera transparencia no amplía los derechos de los ciudadanos ni, por tanto, nos lleva a una democracia más avanzada. La transparencia, por sí sola, puede suponer una suerte de despotismo ilustrado si no se acompaña del auténtico derecho del ciudadano, el sujeto universal, a tener acceso a la información pública. En nuestra sociedad se puede apreciar un importante esfuerzo en materia de transparencia como medio para mejorar la calidad de los servicios, pero estamos lejos de ver fortalecidos los derechos fundamentales de los ciudadanos en esta materia.

Queremos saber

Me sumo a los que defienden la Transparencia como un derecho humano fundamental, de carácter constitucional, que tiene su origen en las libertades informativas, tal y como confirma  el Convenio 205 del Consejo de Europa sobre el Acceso a los Documentos Públicos (18/6/ 2009) que en su exposición de motivos dice que el ejercicio del derecho de acceso a los documentos públicos fomenta la integridad, la eficacia, la eficiencia y la responsabilidad de las autoridades públicas, ayudando así a que se reafirme su legitimidad.

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Intervención en la toma de posesión de la presidencia del Consejo de la Transparencia de la Región de Murcia

Autoridades, representantes de partidos políticos y de organizaciones de la sociedad murciana, queridos amigos. Es para mí un honor asumir la responsabilidad de impulsar la Transparencia en la vida pública y social de esta región. Un honor, repito, pero también un reto. Y ya adelanto: un reto que no rehuiré.

He caminado conjuntamente con ciudadanos e instituciones, tanto públicas como privadas, para que la transparencia, la participación y la rendición de cuentas sean una práctica en nuestra vida democrática. Y hago hincapié en vida democrática. VIDA: Ese flujo permanente que surge de las entrañas del pueblo expresando su deseo de un cambio profundo en sus instituciones públicas. Y al asumir este compromiso quiero convertir ese deseo en  realidad, aun siendo consciente de las carencias y contradicciones  existentes.

Porque en el camino de la transparencia y del buen gobierno aparecen obstáculos, a veces muros, que hay que derribar para que la ética en la función pública penetre sin mayores dificultades. Pero nos encontramos con que muchos de esos obstáculos se manifiestan en las propias leyes que nos regulan, tanto en el ámbito regional como en el estatal.

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Hemos esperado demasiado tiempo el nacimiento de nuestra Ley de Transparencia y esa tardanza ha hecho que naciera ya vieja para los tiempos que vivimos. Hoy, la participación ciudadana camina a un ritmo mayor del que se prevé en la Ley, que tiene demasiado carácter administrativo y olvida profundizar en la transparencia y en la participación, como derecho fundamental, de forma que conecte más directamente con el derecho a la información y el derecho a saber que consagra la CE en su artículo 20.1.

Aspiramos, por tanto, a que nuestra ordenación jurídica sea un fiel reflejo de las normas internacionales, para lo cual propondré al Consejo aquellas reformas que salven las diferencias. Es evidente que cuesta romper la tiranía de la burocracia, pero la ciudadanía tiene que librarse de esa losa ineficaz y convertir la Función Pública en una  aliada para su desarrollo social.

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Bajo el sol de la incompetencia

Hay que sacar del ‘dique seco’ a nuestra fábrica del conocimiento si no queremos seguir caminando a paso de cangrejo

 ¿Será que los rayos solares han afectado a quienes nos gobiernan? ¿Será que la sequía impide que fructifiquen las ideas? ¿Será cortedad y egoísmo? Sea por lo que sea, lo cierto es que el grito del Rector Orihuela, reclamando financiación para la Universidad de Murcia, nos tiene que llegar a las conciencias. No reclama ayuda ni apoyos, denuncia que se nos hunde nuestra Universidad porque no se cubre con la financiación adecuada.

Sin embargo, los mismos que recortan en educación, sanidad, o servicios, no han dudado en endeudarse en exceso para proyectos que ni siquiera están funcionando. No se pregunta al ciudadano sobre sus prioridades, sino que deciden de antemano lo que a su corto entender es más necesario. Han elegido el ladrillo, olvidado el capital humano y no quieren escuchar veredicto que no sea de su clientelar aplauso. Viven de su media tinta, de su bisoñez de caciques trasnochados y no se dan por enterados ni cuando los ciudadanos los suspenden, como en los últimos comicios.

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Hace tiempo que la sociedad está reclamando una Universidad democrática, transparente y libre que sea  un ejemplo ético para la sociedad, pero sobre todo una Universidad conectada con la realidad económica para que sea palanca de la productividad que aporte el conocimiento. Porque para aminorar costes  a base de reducir salarios, no se precisa asistir a ninguna sesión académica: se aprende en las páginas negras de la explotación laboral que, desde la esclavitud económica, describen en renovados capítulos cómo someter a las personas utilizando el poder del que contrata y paga. Y para semejante oficio es mejor no utilizar torcidamente lo que se aprendió en las aulas.

Necesitamos una Universidad pujante que nos saque del atraso intelectual, del aburrimiento improductivo y nos conecte con esa otra productividad que impulse los proyectos que precisan las empresas de esta región y que consolide un crecimiento industrial, un incremento en el PIB regional que recupere la actividad perdida.

Una Universidad que funcione como laboratorio del conocimiento básico para aplicarlo en la realidad productiva. Sus miles de patentes así lo avalan y es lamentable que muchas de ellas esperan su desarrollo y explotación, no por falta de emprendedores, que también, sino por una miopía del que gestiona lo público sin impulsar con adecuados medios el desarrollo de esas patentes. Por eso tenemos que estimular una Universidad de investigadores y promotores del conocimiento, promotores de productividad, de nuevas organizaciones eficaces, de hacer las cosas sencillas para salir de una crisis que nos ha arruinado. Se necesita dar un giro, de la mano del conocimiento, que nos garantice ese futuro deseado para lo que debiera adquirirse el compromiso de una financiación complementaria ligada al cumplimiento de objetivos de calidad docente, investigadora y de gestión, de tal suerte que conviertan el nuevo Plan Plurianual de Financiación de la Universidad en un modelo para la sociedad murciana.

Igualmente es ineludible un consenso social que, con su participación, asuma el reto de reestructurar la formación en todas sus escalas, tanto la profesional como la universitaria, para que responda a las necesidades, para ajustar las ofertas con las demandas de nuestro edificio productivo y de servicios. Hay que sacar del “dique seco” a nuestra “fábrica del conocimiento” porque caminamos a paso de cangrejo. Es por eso que la Universidad de Murcia ha presentado su plan plurianual de financiación, no para pedir y cuadrar sus cuentas sino para aumentar nuestro PIB regional, tener algo más que repartir y no quedarnos cada vez más atrás, porque quienes deciden vivan bajo la presión del recorte y carezcan de empuje para invertir y ser protagonistas de una plataforma de desarrollo. La recuperación del tejido productivo requiere extraer lo mejor de nuestras ventajas comparativas añadiendo valor a los sectores y estabilidad a los empleos. Y sin financiar la institución que lo ha de impulsar seguiremos viviendo “bajo el sol de la mediocridad”.

José Molina Molina. Doctor en Economía, Sociólogo y Miembro del Consejo Económico Asesor de la UMU (Publicado el 7/6/2015 en el Diario La Verdad)

Devastadores de lo público

Pareciera que se haya puesto de moda cuestionar lo público. Desde diferentes instituciones nacionales e internacionales se dice que hay que “reducir el sector público”…. como si no fuera suficiente la acumulación de riqueza y aumento de desigualdades que han puesto de manifiesto estudios como el del profesor Piketty, el cual concluye que la parte que se llevan los ricos está aumentando en todos los países desarrollados. Ahora se argumenta que por competitividad, innovación y dinamismo, hay que dejar que la economía privada ocupe el espacio público porque será más rentable que si la que gestiona el Estado..

Lo público está siendo atacado desde el pensamiento neoliberal y quieren desmantelarlo de forma progresiva y, de hecho, algunas privatizaciones se han salvado por sentencias judiciales, como ha ocurrido en el sector sanitario. Sin embargo nadie nos dice con claridad lo qué funciona mal en la economía, en la sociedad y en la política, donde “algo va mal” como nos dejó escrito Tony Judt en su libro-testamento político. Y lo que observamos con temor es ese ataque sistemático al Estado de bienestar.

Se perciben muchas descalificaciones por lo que, como aconseja Mariana Mazzucato, es el momento de defender y proyectar lo público con un plan que entusiasme, que muestre lo que se “debería hacer” para ser más competitivos, más emprendedores de lo público y con iniciativas para salir de la crisis. Porque quienes para salir de la crisis solo aplican políticas de recortes demuestran, en mi opinión, su incapacidad para gobernar lo público. Y hay quien ha llegado a alcanzar su grado máximo de incapacidad, cumpliendo el famoso “principio de incompetencia” de Peter.

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Precisamos impulsar conocimiento, creatividad y una visión atrevida e innovadora dirigida al propósito de crear un Estado promotor. Un cambio en la forma de gestionar la Administración para que sus recursos se dirijan a convertir lo público en la plataforma de la nueva reindustrialización. Y toda innovación, desde la cordura, que las aventuras “a lo loco” las dejamos para los inversores de casino, que todavía se presentan en muy diferentes sitios intentando vendernos especulación y humo. Impulsemos el desarrollo tecnológico, economía del medioambiente, investigación en salud, redes de transporte y, esencialmente, en capital humano potenciando los centros de formación y del conocimiento en las universidades públicas. Keynes nos aconsejaba hacer desde lo púbico “aquellas cosas que en la actualidad no se hacen en absoluto”. Internet es un ejemplo clásico en este reto por hacer cosas nuevas que se inician desde lo público.

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El federalismo europeo es posible

 

Los hijos de los millones de europeos que murieron en defensa de su dignidad y libertad, no pueden morir hoy de rodillas por una “Europa de la austeridad” sin los valores que tanto costó alcanzar

Hace tiempo que nos avisaron del peligro de creer en la unión monetaria y económica europea sin que fuera precedida por una unión política. Fue en el año 1971 cuando Europa tomaba medidas para responder al plan Nixon, que se debatía en las tribulaciones del sistema de cambios que nació en Bretton Woods, un economista de Cambrige, el profesor Kaldor, nos advirtió que era peligroso hacer la unión monetaria y económica antes que la política. Decía el profesor, y el tiempo le ha dado la razón, que el control de los presupuestos nacionales generarían presiones que pondría en peligro el conjunto del sistema y que, en vez de apoyar la unión, la dificultarían. Es lo que está ocurriendo.

Lamentablemente esa visión de Kaldor no fue tenida en cuenta y se impuso el oficialismo creador de la unidad económica y monetaria. Maastricht fue un imperfecto tratado de cómo no se tiene que hacer una federación, como se puede confirmar en el magnífico ensayo de Pisani-Ferry. Fuimos arrastrados por la gigantesca ola que se alimentó desde Wall Street con apoyo de Francia y Alemania, muy interesadas en ampliar su entusiasta colaboración.

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Nadie pone hoy en duda que el crecimiento de la UE fue producto de los excedentes privados que, guiados por una banca descontrolada, impulsaron las aventuras más alocadas que cualquier inversor pueda pensar. Soñaron, se enriquecieron con comisiones, invirtieron  lo que no era suyo y llevaron a la eurozona al desastre. Ahora se pretende que los que tenían avidez por recibir sean los que paguen los excesos de los imprudentes jugadores del casino financiero de aquellos años. Si te interesa, sigue leyendo…