A lo grande

A lo grande José Molina Me da tristeza, mucha tristeza, que no seamos capaces de pensar a lo grande. Las inversiones públicas deberían ser reconocidas como un camino de emprendimiento y de estrategia a largo plazo, asumiendo que el Sector Público posee una capacidad inversora y de innovación que, cuando se emplea con eficiencia, impulsa …

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De la alerta sanitaria a ponernos a temblar: la batalla de las ideas

De la alerta sanitaria a ponernos a temblar: la batalla de las ideas José Molina Hace mucho tiempo que vimos en la película Wall Street interpretar a Michael Douglas al codicioso Gordon Gekko. Era un personaje carente de escrúpulos con el que Oliver Stone denunciaba la ambición desmedida de un capitalismo que siempre ha impuesto …

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Tienes derecho a saber

Tienes derecho a saber José Molina La Transparencia ha llegado tarde a nuestro ordenamiento jurídico  -pero el impulso de los ideales- de libertad de las mujeres y hombres de nuestra sociedad lo hizo posible. Ya es un hecho, hemos cubierto un quinquenio de implantación en donde lo más importante es que, a pesar de muchísimas …

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Salvar la vida fortaleciendo el futuro

Salvar la Unión Europea, es el mensaje de la declaración de Economistas Frente a la Crisis (EFC) ante los efectos del Covid-19 y las posiciones encontradas en el seno de la UE, especialmente con las prevenciones de Alemania y Holanda que están llevando a la Unión Europea al borde del abismo. Cuando parecía que se había aprendido la lección de los efectos negativos de la Gran Recesión, los socios europeos están poniendo palos en las ruedas. Estamos en las discrepancias entre los países con reservas y medios y los países del sur que arrastramos unos grandes déficit de medios en nuestras economías y en cuanto viene la más mínima situación de adversidad nos complica y mucho la vida. Ahora la locomotora europea pretende dejarnos en una vía muerta

Hay quien piense que tienen su parte de razón, olvidando que la falta de visión en las medidas de la crisis sufrida en el 2008, puso en evidencia lo nefasto que fueron, por sus resultados tan negativos, las medidas impuestas por los recortes. Así lo han reconocido el FMI y otros Organismos internacionales analizando los efectos económico-sociales de la Gran Crisis.

Alemania avanzó. Pero la periferia europea quedó noqueada. Antes, Estados Unidos, en los años treinta, sí había demostrado haber aprendido la lección del Crac del 29, y rompió con una ortodoxia económica asfixiante. Pero la escolástica regresó para templar los ánimos de los que veían las ideas de Keynes como los niños temen al lobo. Había que volver al cuento original, el que se abrió en los años 1980 con la revolución conservadora, la era neoliberal, con los mercados como instituciones sacrosantas. Una nueva teología económica.

Europa de los ciudadanos

El manifiesto de EFC dice bien claro que en España, los recortes en el gasto público, con ajustes muchas veces draconianos en el ámbito de la salud, se han puesto en evidencia en el curso de la crisis del coronavirus. A pesar de que no es el momento para lanzar responsabilidades, no cabe duda que ante la cantidad de tergiversaciones, mentiras y difamaciones que se están prodigando en algunos medios de comunicación y en las redes sociales, los datos deben imperar de nuevo. Datos contrastados, de consulta pública, datos asequibles que demuestran que los enormes recortes que se realizaron en España, en el campo sanitario, fueron protagonizados por gobiernos de un determinado perfil ideológico: el conservador. Porque la economía, esa ciencia lúgubre, acaba siendo ideología, y ésta pesa mucho en las decisiones económicas.

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La subversión del gasto público

 

Decía Herder Camara, que si no hay justicia no hay paz, cita que hay que recordarle al ministro de Hacienda que no entiende que la transparencia en el gasto público debe ser un compromiso de todas las Administraciones Públicas, para cumplir con la regla del gasto.

Sin embargo, Montoro está interpretando a su manera los conceptos y desprecia las recomendaciones de la AIReF como organismo independiente para el control. El último informe de dicho organismo lo dice bien claro, y sin embargo el ministro lo interpreta a la vieja usanza, un trato benévolo para los amigos y una regla dura de medir para el resto, lo que ha desatado una guerra inoportuna para la vida municipal, a cuenta de los objetivos del déficit y su cumplimiento.

Los objetivos de déficit han provocado en la vida municipal un auténtico terremoto por la arbitrariedad con que la norma se aplica e interpreta, además de su retrograda concepción para el control del déficit público, como lo ha calificado Economistas Frente a la Crisis (EFC) en su comunicado.

Una cosa es defender la estabilidad presupuestaria y considerar que los déficits y deudas deben mantenerse en los márgenes sostenibles que aseguren una financiación adecuada de las Administraciones Públicas, y otra muy diferente, es imponer como afirma EFC, un corsé injustificado, absurdo, contrario a criterios de racionalidad económica y de políticas de desarrollo que resumo brevemente para que se entiendan sus consecuencias.

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Se olvida y en estos momentos es grave, que la política fiscal no debe resumirse a una visión limitada de estabilidad presupuestaria, sino que debe coordinarse con instrumentos de gestión de la demanda agregada, y que con la flexibilidad, precisa avanzar en una convergencia económica y social entre las regiones. Algo no se ha hecho bien, cuando hemos llegado tan lejos en los enfrentamientos que estamos viviendo desgraciadamente.

Nos ha fallado saber integrar, cosa que nos recomiendan todos los estudios para garantizar el futuro de los países. Porque desajustar el gasto social y los servicios públicos prolongadamente, además de dificultar la convivencia, es un grave impedimento para la necesaria política de innovación y cambio de modelo, con un retraso en el desarrollo tecnológico, la investigación y la formación de capital humano. Otros países están saliendo de la crisis con menos coste social y menos ortodoxia neoliberal.

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Por qué la transparencia

Agradecer a Aranzadi y a la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación la organización de este acto, y a los compañeros de esta mesa de debate, Esther Arizmendi, Jesús Lizcano, Odón Elorza[1] y Jorge Fabra y a todos aquellos que han dado su apoyo para que este trabajo se divulgara, asegurándoles que este proyecto nació colectivamente y seguirá  desarrollándose gracias a ese impulso que estoy recibiendo. Trabajamos todos por una nueva sociedad,  por el cambio a una cultura en donde la transparencia y el buen gobierno sea una enseña de todos sin color ni partidismos.

Y digo sin partidismos, porque siempre he tenido la concepción de  mostrar  “las cuentas claras” tal y como son, ese concepto popular, de que dos y dos son cuatro, por el que he luchado desde mi profesión para que los datos económicos  nunca sean  cocinados. Creo firmemente en los sistemas de control independientes para constatar  la vida real de la economía y construir el  SER de las organizaciones, y el Deber SER de los que las gestionan. Una idea de compromiso para que el sistema se perfeccione y  elimine aquellos  poderes no democráticos que  nos oprimen.

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Cuando inicié este trabajo me pregunté por dónde empezar, y  pensé que un primer paso sería contar con un parlamentarismo más participativo que impulsara el control ciudadano de sus instituciones, con más eficacia en  los controles financieros y más eficiencia en el gasto público. Un cambio en la responsabilidad social corporativa, mayor impulso de la participación ciudadana, y eliminar los agujeros negros del sistema. Transformar la auditoría en un componente esencial en el funcionamiento del sistema, y desarrollar una activa transparencia desde la vida local, sin olvidar,  un nuevo contrato social en una Europa solidaria, federada e integrada. Con un mensaje final: sin transparencia no hay democracia. Estas son  las cuestiones que abordo en los doce capítulos de un libro sencillo, con unas conclusiones para servir de plataforma de debate, deseando que llegue a todos los espacios y lugares.

Es un libro desde una visión de  la economía, la política y sociología participativa, para comprender que desde los principios del sistema económico,  la oferta y la demanda, se conciben como transparentes, y cuando se rompe ese equilibrio, surgen los oligopolios. Y si pasamos a la teoría contable y hablamos de los “balances”   pedimos claridad para conocer lo que cada uno tiene, sin maquillajes. Es el  deseo de  una economía transparente, para que sea garantía de un sistema equilibrado  en una  sociedad en donde la confianza es un principio.

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