Renovar el modelo social productivo

Los cambios en la economía están fallando por inadaptables en la evolución del modelo productivo, en los últimos años, los efectos de la globalización, han supuesto un efecto en la potencial nomina del mercado global con más de 2.000 millones de personas demandando trabajo, lo que ha puesto a todo el sistema en una búsqueda desesperada de nuevas soluciones a la economía productiva en sus respectivos países. Este panorama ha sido un revulsivo, y desde la visión conservadora, se ha vuelto radicalmente a sus orígenes: control de la sociedad, reducción de derechos, menos gasto social, bajos salarios y un mensaje populista con un marcado interés por despertar un miedo al hundimiento del sistema con el fin de frenar los impulsos de cambio. Es lo que se conoce como “poner el freno”, pero no al gasto público en general, sino al social, al ministro De Guindos, el subconsciente le jugó una mala pasada, y calificó la situación de un “ajuste de cuentas”.
Por otro lado, desde la izquierda, el socialismo, no ha mantenido un discurso nítido, ni en los momentos críticos de la crisis económica, ni con los efectos de la globalización, derrumbándose sin dar una respuesta con ideas de progreso y presentando un futuro estable, esta falta de oferta a los ciudadanos ha impedido una salida compartida sin privilegios.
En este panorama, el ciudadano no ha tenido posibilidad de optar con claridad por una respuesta capaz de gestionar el Estado de Bienestar en tiempos de crisis, y se ha hundido en su intento de búsqueda. Su derrumbe se debe por no percibir, que al consentir su apoyo al sistema financiero y sus monopolios, las ideas de progreso quedaron arrinconadas y se mantendrían las injusticias del pasado, sufriendo las consecuencias, y ahora, miran con desesperanza a la clase política que sólo transmite mensajes sin coherencia. Esperamos que llegue el día que los mensajes se conviertan en proyecto positivo.


Esta crisis está siendo tan resistente que se ha llevado por delante los programas de la socialdemocracia y el ciudadano se encuentra desarbolado sin ideología que lo apoye, sin una respuesta al conservadurismo reinante. Los más perjudicados por la crisis, políticamente, han sido los partidos socialdemócratas, por ser los tradicionales defensores de la sociedad del bienestar, y extendieron su apoyo para salvar el sistema económico, y como reacción por las consecuencias negativas de la recesión, los ciudadanos se han basculado a favor de los que sin ofrecer soluciones claras, han prometido una salida, presentando más coherencia ideológica y defendiendo al sistema a cambio de renuncias, buscando la prosperidad, a cambio de derechos; sin un programa concreto, con una ideología disimulada, porque las consignas se reciben desde los que quieren dominar la sociedad con el objetivo que todos nos incorporemos a este ciclo de regreso, envueltos en un progreso incierto.
En esta década, con dos años consumidos en la Gran Recesión, nos esperan muchos retos, y uno de ellos es encontrar las ideas transformadoras que modernicen el modelo productivo, no deseamos un sistema que genera riqueza, sin empleo, porque crecimiento sin empleo, no produce prosperidad para todos, por ello se precisan de instrumentos de redistribución en el sistema económico, teniendo presente que los mecanismos de equilibrio expost, no han funcionado, ni transformado la sociedad, sirviendo para una mejora transitoria.
Es el momento de asumir las dificultades de la crisis, pero de diferente modo, dando esperanza y soluciones en la salida de la crisis, sin aumentar los privilegios de unos pocos, sino reduciéndolos, porque no se puede compatibilizar recortes sociales con el mantenimiento de un aparato del Estado (central, autonómico y local), con el desgobierno actual, muy poco ejemplar en la gestión del gasto. No es de recibo seguir gastando con los criterios del pasado, se precisa de una organización transparente, abierta, participativa, y que la tramitación burocrática se realice desde el domicilio del ciudadano, sin desplazamientos ni coste alguno. Es posible y deseable, sólo falta voluntad política, es la transformación en un gobierno abierto, y una buena oportunidad para momentos de crisis y de cambio global. Me preocupa que el Anteproyecto de Ley de Transparencia y Buen Gobierno, no se hayan orientado en esa dirección. ¿Será que no hay confianza suficiente en los ciudadanos para permitir que puedan entrar por todos los circuitos del sistema y conocer tanto como los que están detrás de la mesa, antigua ventanilla?
Sería lamentable que en ésta década de la informatización global y en los momentos en que están exigiendo tantos sacrificios, no se encuentre la formula y la motivación suficiente para cambiar el modelo de Administración Pública. El cambio que precisamos debe surgir desde un compromiso entre la sociedad civil y los partidos políticos, porque no es de recibo, disminuir los gastos sociales en los presupuestos, y sin embargo, y aunque sea el chocolate del loro, como dirían algunos, la clase dirigente sea incapaz de ir a trabajar utilizando los servicios públicos. Por tomar un ejemplo, Livingstone, primer alcalde de Londres hasta el 2008, viajaba en metro para ir todos los días al trabajo, y no pasaba nada. Precisamos más coherencia, porque cuando hay hambre, la dieta debe ser para todos, dar ejemplo, gestionar mejor y abrir la administración pública eliminando obstáculos, es iniciar un sencillo modelo de cambio y que el ciudadano lo perciba de inmediato. Sólo falta iniciarlo, porque lo que es esperarlo, llevamos mucho tiempo deseándolo.

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3 comentarios en “Renovar el modelo social productivo”

  1. Las medidas economiacas del gobierno de Rajoy, nos llevaran a un seguro desastre. Estoy de acuerdo en tus comentarios sobre de Guindos. Gracias por tus comentarios.

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